Detectar un episodio de ansiedad resulta sencillo para un profesional en psicología, pero para aquellos que lo experimentan por vez primera, la identificación puede complicarse. En realidad, en medio de una crisis de angustia, el individuo a menudo concibe que está enfrentando un problema grave. Una reacción común es la creencia de padecer un evento cardíaco, sentirse al borde de la muerte o incluso cercano a desmayarse, perder el control o enloquecer.
El primer paso fundamental consiste en asimilar que un ataque de ansiedad, aunque sumamente desagradable, no reviste peligro real. Al aprender a conectar con nuestras emociones y gestionarlas, podemos avanzar más allá de estos episodios. En Toraño Palacio proponemos ayudarte a comprender la raíz de tu ansiedad y las emociones subyacentes. Implementamos las metodologías más innovadoras para que puedas superar el trastorno de pánico. Ya no es necesario tolerar sucesivas crisis de ansiedad. La solución podría estar a tu alcance. Permítenos brindarte nuestra asistencia.
Síntomas de un ataque de ansiedad
En muchas ocasiones, lo más desafiante radica en reconocer plenamente un episodio de ansiedad. A menudo, las personas que atraviesan un ataque de ansiedad tienden a interpretarlo como un problema cardíaco debido a la intensidad y desagradables sensaciones que se experimentan en el transcurso del evento. La característica principal de una crisis de angustia implica la aparición momentánea y aislada de un intenso temor o malestar, acompañado de al menos cuatro de los siguientes síntomas somáticos o cognitivos:- Palpitaciones, latidos cardíacos acelerados o aumento de la frecuencia cardiaca
- Sudoración
- Temblores o sacudidas
- Sensación de asfixia o dificultad para respirar
- Sensación de atragantamiento
- Opresión o malestar en el pecho
- Náuseas o molestias abdominales
- Inestabilidad, mareos o sensación de desmayo
- Despersonalización (sensación de estar desconectado de uno mismo) o desrealización (sensación de irrealidad)
- Miedo a perder el control o volverse loco
- Miedo a morir
- Parestesias (sensación de hormigueo o entumecimiento)
- Escalofríos o sofocos